El humor frecuentemente proviene de la relación mental entre conceptos dispares, a priori inconexos. Y cuanto menos relacionados parecen más “valor” se le aporta y “mejor” o más fino es el humor.
¿Y qué conceptos son más difíciles de relacionar que aquellos que más cuesta mencionar o son un tabú social? Entre ellos, la muerte destaca con luz propia…
Por eso me llama especialmente la atención la siguiente página, dedicada a los premios Darwin: los ganadores de dichos premios son gente que ha muerto de forma tan estúpida que el premio representa un agradecimiento por acabar con su existencia de forma que no se propagen más sus genes y las próximas generaciones sean más espabiladas.
Merece la pena echar un ojo a las historias (todas bastante impresionantes), incluso al apartado de “casi”: que no llegaron a morir, vamos.
Como curiosidad, hoy he localizado un listado de muertes bastante curiosas. Varias de ellas son firmes candidatas a los premios Darwin…
En fin, ójala la difusión de estas páginas sirva al menos para darnos cuenta de la importancia del sentido menos común…