Apple ha conseguido establecerse como una marca líder en tecnología, y simbolizar calidad, innovación, tecnología y usabilidad. Ha sabido imponerse ante una competencia muy dura, y despertar no sólo aceptación, sino admiración.
Para ello ha conseguido adaptar sus productos y generar otros nuevos conforme a las necesidades y expectativas de los usuarios. El iphone probablemente sea el mejor ejemplo. Cuando salió la primera versión no era el teléfono más potente, ni tenía la mejor cámara, ni de lejos la conexión de datos más potente, no era barato, y carecía de GPS, entre otras cosas. Sin embargo, adelanto al resto de marcas ofreciendo un smartphone, bastante completo, muy cómodo de utilizar y bonito. Ésto último no es en absoluto trivial: estamos hablando de un bien de lujo, que ofrece comodidades, pero en absoluto indispensable, y perfectamente sustituible por una combinación de teléfonos, PDAs, GPSs, cámaras de fotos y portátiles. Y el aspecto estético, que “sea bonito y agradable” sigue siendo un punto positivo en la lucha con la competencia. Simplificando un poco, si tan sólo viéramos la comodidad y eficacia, nadie iría en traje (y mucho menos llevaría corbata), todos llevaríamos chandal. Pero la imagen es importante. Sobre todo cuando en el resto de factores las diferencias se acortan.
Digo ésto porque Apple está triunfando. Está triunfando ahora. Pero tiene algunos puntos negativos que me hacen dudar de su crecimiento de cuota de mercado, e incluso de mantener la que ahora tiene en un futuro próximo.
Apple mantiene una política muy restrictiva, bastante más que la odiada Microsoft, cada vez más abierta. Su producto estrella de moda, el iphone, es el mejor ejemplo. Ya no es que el hardware y el software sean propietarios (ambas cosas muy frecuentes, pero no siempre), y que los móviles no estén liberados (equivalente a que mi ducha sólo funcione si utilizo el gel Sanex), es que además el móvil no permite cargar aplicaciones propias (es necesario desprotegerlo, hacerle un “jailbreak“), el puerto USB está restringido a determinados usos, el intercambio de datos con un ordenador se hace a través de una aplicación propia (iTunes) donde se adquieren aplicaciones que previamente Apple debe aprobar, que han debido ser desarrolladas desde un equipo Apple, con una licencia de desarrollador dada por Apple. Vamos, una mezcla entre 1984 y una dictadura.
De los casos más claros están siendo las aplicaciones para el iphone de Google Voice (rechazada) y Spotify (en estudio), constituyen una competencia más o menos directa a parte del modelo de negocio de Apple, está claro… como en su momento otros navegadores lo fueron para Internet Explorer, y Microsoft se aprovechó de Windows para tomar una posición de poder y potenciar IE (y dejar por el camino a Netscape, su mayor competidor). ¿No está haciendo lo mismo Apple con iPhone e iTunes? Recordemos que Microsoft tal vez ganara la guerra de navegadores… pero pagó por ello. Y ahora son otros tiempos.
En cualquier caso sí, a pesar de todo los productos de Apple pueden ser la mejor opción, pero… en cuanto salga competencia, igual de potente y bastante menos restrictiva… ¿seguirá siéndolo? ¿O será Apple capaz de adaptarse a los tiempos, el mercado y necesidades de los usuarios? Tal vez las soluciones de Palm, Nokia u OpenMoko superen al iPhone, tal vez no y haya que esperar más. Y puede que ahora mismo sean buenos tiempos, pero no durarán para siempre… el mercado de móviles y tecnología no es precisamente estático.
Al menos en algunas cosas.
Siempre me han gustado mucho los juegos (no del tipo de
La frase “París bien vale una misa” se atribuye a 

Últimos comentarios