
Hace unos días, RTVE informó de que va a poner a diposición del público de forma gratuita contenidos de su archivo audiovisual. Más de un millón de horas, se estimaban.
Hay varios puntos sobre los que merece la pena reflexionar:
- Por un lado, son contenidos que hemos generado entre todos, tanto en cuanto todos hemos sufragado los gastos con nuestros impuestos.
- Por otro lado, le da una utilidad a contenidos de muy difícil explotación, con un público objetivo acotado y limitado.
- Y sobre todo, ejemplifica una tendencia en la difusión de contenidos que ya está presente (y creciendo) en muchos aspectos de la vida: primar el servicio sobre el contenido.
La difusión de cultura e información es buena noticia, y que ésta constituya un referente, aún más.
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